CHECK-LIST PARA ANTES DE LA ENTREVISTA

Todo el mundo está de acuerdo en decir que el momento clave de un proceso de selección es la entrevista. Sin embargo pocos candidatos se preparan concienzudamente para este momento delicado. Por ello creo que encontrarás interesante la lista de comprobación para antes de la entrevista que ha preparado para ti nuestro colaborador Luis Puchol, Profesor de ICADE y autor de La Venta de $í Mi$mo (Editorial Díaz de Santos).

Durante la entrevista el candidato debería fijarse un doble objetivo : primero, demostrar que él (o ella) es la persona ideal para cubrir el puesto que se ofrece, y segundo, comprobar si esta empresa en concreto llena sus aspiraciones profesionales.

Por ello, antes de acudir a esa entrevista que tanto has luchado por conseguir con la empresa que, crees, puede ofrecerte el puesto de trabajo que anhelas, harás bien en comprobar si has preparado los siguientes puntos:

¿Te has enterado de qué conocimientos (cosas que hay que saber), habilidades (cosas que hay que saber hacer) y rasgos de personalidad (cosas que hay que ser) se requieren para desempeñar el puesto concreto al que optas?

Ten en cuenta que el entrevistador va a tratar de comprobar si el candidato o candidata, es decir tú, reúne o no esas cualidades. Y si ni siquiera sabes cuáles son, es difícil que puedas demostrar que realmente las posees.
Esto lo puedes averiguar por diversos procedimientos, por ejemplo preguntando a tus profesores o a personas que trabajen en esa misma empresa o en otras del mismo ramo.

¿Has evaluado tus puntos fuertes y tus puntos débiles para el puesto al que optas?

Si no lo has hecho, o lo has realizado superficialmente, lo más probable es que tu curriculum y tu carta de remisión se limiten a reflejar los estudios realizados y tus datos personales, pero que no vendan. Si, a pesar de ello eres convocado a una entrevista no estarás en condiciones de poner de relieve en el curso de la entrevista resaltar los primeros y tratar de disimular los segundos.
Necesitas, por consiguiente, hacer un análisis de tus fortalezas y de tus debilidades, labor en la que te puede ayudar alguien que te conozca bien: tus padres, un profesor accesible, algún amigo, tu chico o tu chica...

¿Has elaborado tu argumentario?

Es decir, ¿has preparado respuestas convincentes para defender los puntos menos favorecedores de tu currículo? Por ejemplo, calificaciones no demasiado buenas en tus estudios, empezar una carrera y abandonarla en el primer año, cursos repetidos, ausencia de prácticas, nivel de idiomas o de informática no muy elevado...
Un truco que da buen resultado es la simulación de entrevista, es decir, que una persona que te conozca bien te haga preguntas comprometidas y que tú busques respuestas convincentes a estas preguntas. Aunque en la entrevista de verdad no te formulen exactamente estas preguntas, este ejercicio de esgrima verbal te será de mucha utilidad.

¿Has leído la literatura de la empresa, o al menos te has informado acerca de sus productos, su mercado, su competencia, sus políticas...?

Piensa que una pregunta que nunca falla en las entrevistas es ¿Qué sabes acerca de nuestra compañía?
Hace algunos años juzgaban a un polígamo que en poco tiempo se había casado con más de diez mujeres a las que enamoraba, sacaba los ahorros y posteriormente abandonaba. Cuando le preguntaron cuál era su secreto para enamorar a tantas mujeres, cuando él no era precisamente ni demasiado joven ni demasiado guapo contestó: Sencillamente les hablo de ellas mismas, y me escuchan con la boca abierta.
Del mismo modo, el candidato que demuestra conocer a la empresa y se interesa por saber más acerca de ella, suscita un sentimiento de agrado por parte de quien lo entrevista.

¿Por qué razón quieres trabajar en esta empresa?

Esta es otra pregunta obligada, y para responderla convenientemente debes poder comparar a esta empresa en concreto con otras que operan en el mismo sector. Y aquí no vale dar una respuesta genérica del tipo: Me gustaría trabajar en esta empresa por su reputación. Debes estar en condiciones de especificar los aspectos concretos que te atraen de esta empresa. En el caso contrario tu entrevistador pensará queeres como la mayoría, que dicen que buscan un empleo, pero que en realidad lo que buscan es solamente un sueldo, y lo más probable es que desestime tu candidatura.

¿Te has preparado para plantear al entrevistador preguntas acerca del puesto que pretendes conseguir?

Si no lo has hecho ¿qué piensas contestar cuando te inviten a formular preguntas acerca de la empresa? Algunos candidatos llegados a este trance guardan un angustiado silencio, o bien balbucean la primera inconveniencia que se les ocurre, por ejemplo, como me dijo un candidato hace algún tiempo cuando le dije si tenía alguna pregunta que hacerme acerca del puesto que pretendía lograr: Si yo fuera admitido en la empresa ahora en abril, ¿tendría derecho a tomar vacaciones completas en el mes de agosto o no?

¿Has pensado cuánto deseas/necesitas ganar en este trabajo?

En caso de que no lo hayas hecho, ¿qué piensas contestar cuando, al hacerte una oferta en firme se trate de este espinoso tema?
Si algunas de las preguntas precedentes te han dejado descolocado, es señal evidente de que necesitas dedicar algún tiempo, incluso bastante tiempo a conocer mejor el producto (tú mismo) y al cliente (la empresa) en esta peculiar venta de ti mismo que es la búsqueda de empleo.


 

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