IDEAS CLARAS

Antes de ponerte a buscar trabajo, antes de redactar tu currículo y de preparar las entrevistas de selección, necesitas aclarar tus ideas acerca de ti mismo, tus deseos, el tipo de trabajo que quieres o puedes realizar... Todo ello implica que tienes que recoger y organizar información relevante acerca de ti mismo. En este artículo Luis Puchol, Profesor de ICADE y autor de La Venta de $i Mi$mo, te indica cómo acometer esta importante y, por lo general, descuidada tarea.

Mucho antes de ponerte a buscar empleo harías bien en contestar a las siguientes preguntas:

  • * ¿Qué puedo yo ofrecer a las empresas en términos de conocimientos teórico-prácticos, habilidades e intereses adquiridos o desarrollados a través de mis estudios o de mi experiencia laboral o personal; prácticas en empresa; trabajos a tiempo parcial; ocupaciones de verano; trabajos ordenados en clase por los profesores; proyecto fin de carrera y otros medios de aprendizaje?
  • * ¿En qué tipo de empresa prefiero trabajar?
  • * ¿Con qué tipo de personas me gusta trabajar?
  • * ¿Qué tipo de responsabilidades preferiría tener?
  • * ¿En qué lugares geográficos preferiría trabajar?
  • * ¿Qué grado de relación/implicación quiero que exista entre mi trabajo y mi vida privada?

Antes de remitir a una empresa tu currículo, deberías haber hecho previamente tus deberes y prepararte convenientemente para comunicar tus objetivos de trabajo, tus puntos fuertes y cómo se relacionan éstos con ese puesto de trabajo en concreto.

Al menos deberías haber inventariado tus habilidades (cosas que sabes hacer) y tus experiencias, sean éstas de carácter laboral o de otro tipo. Soy muy consciente de que esta tarea es bastante difícil de llevar a cabo para la mayor parte de buscadores de empleo. El estudiante promedio de último curso tiende a pensar que no sabe hacer casi nada y qué, aparte de estudiar su carrera, carece de cualquier tipo de experiencia. Sin embargo parte de su problema para describir y valorar sus habilidades y experiencias se debe a una falta de entendimiento de lo que los términos habilidades y experiencias significan.

Existen dos tipos de habilidades y de experiencias las específicas y las transferibles. Las habilidades específicas son aquellas que se adquieren al desarrollar un trabajo en concreto. Las habilidades transferibles son aquellas que una persona ha adquirido realizando un trabajo o actividad, y que pueden aplicarse a otro trabajo o actividad distintos.

Identificar estas habilidades transferibles no es fácil a primera vista, pero sí lo son tras una reflexión y observación cuidadosas. Algunas de estas actividades pueden incluir habilidades tales como comunicar, persuadir, representar, analizar, supervisar, escribir, etc...

Por ejemplo, supongamos que un estudiante de Psicología, en su éltimo curso de carrera o con la carrera recién terminada, aspira a un puesto de trabajo en la Dirección de Recursos Humanos de una empresa.

Si el aspirante lee con detenimiento el anuncio en el que se comunica el deseo de la empresa de cubrir este puesto, y si lo completa con una reflexión cuidadosa con un par de amigos (una buena ocasión para realizar un brainstorming, por cierto), probablemente encontrará que su posible contratante busca una persona que, aparte de ser licenciado en Psicología, preferentemente especialidad Industrial, y de haber realizado algún cursillo o seminario sobre Dirección de RR. HH.:

  • - Tenga experiencia en selección, formación y motivación.
  • - Tenga habilidad para comunicarse oralmente y por escrito.
  • - Posea habilidades de negociación.
  • - Posea habilidades de liderazgo.

Tu próximo paso, si tu fueras ese estudiante, consistiría en revisar tu vida, tu historial formativo, tu historial laboral o de prácticas. Seguidamente especificarías las experiencias más válidas, explicando:

  • - Qué hiciste y que habilidades desarrollaste con ello.
  • - Cómo lo hiciste.
  • - Dónde lo hiciste.
  • - Para qué lo hiciste.
  • - El resultado final obtenido.

Por ejemplo:

Desde niño pertenezco al Movimiento Scout, y en calidad de ello he participado en la organización de varios campamentos de verano, incluso he llegado a desempeñar funciones de responsabilidad en uno de ellos en los dos últimos años.
En calidad de tal tuve que pronunciar charlas de presentación en las Asociaciones de Padres de Alumnos de mi barrio, con el fin de conseguir que permitieran a sus hijos acudir al campamento. También escribí un artículo sobre un día en la vida de un acampado, artículo que fue publicado por la revista de distribución gratuita de mi barrio.

Participé en las entrevistas de selección de aspirantes a acampados, e impartí algunas sesiones de formación sobre técnicas de orientación, nudos, primeros auxilios, etc...

En el campamento me relacioné, con el objeto de conseguir las oportunas licencias y de resolver los problemas cotidianos, con el alcalde, el delegado local de Sanidad, y también tuve que negociar los suministros y sus precios con algunos proveedores locales (panadero, carnicero, etc...)

Este tipo de descripción es válida tanto para basarse en ella para redactar el currículo como para contestar a las preguntas de las entrevistas.
Es decir, si piensas que las únicas experiencias válidas son las adquiridas en un trabajo a tiempo completo, pagado y exactamente en el mismo puesto al que aspiras, te equivocas. Un estudiante que está a punto de acabar sus estudios no ha tenido tiempo aún de adquirir una experiencia de este tipo, pero seguramente habrá participado en múltiples actividades : voluntariado, de recreo, deporte, trabajo a tiempo parcial etc, que le pueden haber proporcionado valiosas experiencias personales que él o ella pueden rentabilizar en un proceso de selección.


 

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